Free Cursors Sondra Twilight Fanfics: Principe Vulturi - Cap VIII

jueves, 26 de noviembre de 2009

Principe Vulturi - Cap VIII

 

Capítulo VIII: Isabella.

-      Isabella me pidió que la llamara su madre si era una niña y Marie se llamaba mi mamá – Victoria continuaba hablando pero yo no le prestaba ninguna atención.
Por un momento casi eterno no hubo nada más para mí que la pequeña criaturita entre mis brazos y su pequeño corazoncito bombeando el dulce néctar que repetía mi nombre una y otra vez a través de sus venas.
El impulso de morder su cuello diminuto y secar totalmente su  frágil cuerpecito era casi incontrolable.
Acercaba mi rostro al suyo tan despacio que era casi imperceptible mi movimiento, de pronto abrió los ojos y me miro fijamente. Como si conociera mis intensiones e intentara detenerme acerco su manita a mi rostro helado y la poso sobre mi mejilla, todo para mi cambio con ese roce y en cuestión de segundos la que sería su última respiración se convirtió en su primera sonrisa y lo que debía ser mi mayor satisfacción paso a ser mi peor castigo.
Me contemplaba curiosa con aquellos hermosísimos ojos chocolate y yo me derretí bajo su hechizo, seguramente era una bruja o una poderosa hechicera reencarnada en aquella pequeña criatura. Nada de eso importaba en este momento, ya era demasiado tarde para mi, era su esclavo, su juguete, lo que ella quisiera o necesitara de mí eso sería.
No podría lastimarla nunca tanto por ella misma como por Vicky, mi única misión en la vida era protegerla y hacerla feliz, hacer felices a las mujeres más importantes para mí, las dueñas de mi vida.
Victoria nos miraba de uno en otro encantada por la empatía que parecía existir entre nosotros de manera tan natural.
-      Tu hija Edward, nuestra hija – decía rodeando mi espalda con un brazo y recostando su cabeza en mi hombro para contemplar a la bebe que descansaba de nuevo plácidamente entre los míos.
En ese momento entendí que algo completamente imposible y en lo que nunca había siquiera pensado ahora era una realidad, tenía una familia, Victoria era mi esposa y la pequeña Isabella nuestra hija.
No paso mucho tiempo para que me diera cuenta de un detalle interesante y solicite la presencia de los hijos de pequeños de los humanos que trabajaban en la fortaleza para poder corroborarlo.
Definitivamente Isabella era especial, mucho más de lo que cabía imaginar. Yo era capaz de leer los pensamientos de todos los niños, casi todos sin sentido pero con mi pequeña nada, su mente era un absoluto misterio para mí e incluso descubrimos que también era inmune a los poderes de mi padre.
Barajamos diferentes teorías más no podríamos llegar a ninguna conclusión definitiva hasta que fuese lo suficientemente adulta como para someterla a pruebas más fuertes.
Al principio no fue fácil acostumbrarme a los cambios que se daban a nuestro alrededor debido a la presencia de Bella, un día se me escapo llamarla así y a ambos nos pareció perfecto, y termine por sentirme celoso en un par de ocasiones porque Vicky parecía ponerle más atención que a mí, luego termine dándome cuenta de que ella llego a sentir lo mismo pues yo me portaba igual o peor.
-      Te toca cambiarle el pañal a Bella Edward – me gritaba Victoria cuando la pequeña comenzó a llorar -  estoy preparándole el biberón – ya tenía más de seis meses con nosotros y a pesar de que tenía una nana permanentemente cada vez eran más las cosas que hacíamos para ella nosotros mismos.
-      Vicky sabes que lo de los pañales no es lo mío debería hacerlo la nana – refunfuñaba mientras llevaba a Bella al mueble para cambiarla – además hay desechos sólidos en este y lo odio – grite solo por mantener algo de mi dignidad ya pisoteada, sabía que no me salvaría de esta por más que gritase o pelease.
-      ¡Edward! – respondió amenazadoramente.
-      Ok, ok – al mal paso darle prisa, comencé con el suplicio mientras Bella se reía parecía disfrutar de mi sufrimiento – como es posible que algo tan pequeño y bonito como tu sea capaz de hacer todo esto Srta – en cuanto me deshice del paquete la situación mejoro bastante – por suerte no necesito respirar – agregue terminando de vestirla de nuevo.
-      Para lo que ha quedado el príncipe de los vampiros – se burlaba Demetri desde la puerta de la habitación de Bella – la niñera me ha dejado entrar para poder contemplar este denigrante espectáculo –
-      Oh… he olvidado la práctica, lo siento – me disculpe.
-      Si, por enésima vez esta semana – me recriminaba mientras jugueteaba con Bella que ya estaba de regreso en su cuna – esta pequeña ha crecido muchísimo. Eres el vampiro más extraño que he conocido y vaya que Victoria es tu complemento perfecto, mira que criar una niña humana entre vampiros, que locura – puso los ojos en blanco y le entrego el sonajero con el que distraía a Bella a la niña para retirarse de la habitación – espero que mañana tengas tiempo, ya me aburro de que Félix me patee el trasero solo a mi –
-      Prometo no faltar de nuevo – aunque tenía mis dudas al respecto intente sonar convincente.
-      Eso espero – agregó saliendo de la habitación.
No paso mucho tiempo para que lográramos volver  a la normalidad.
Mis días estaban divididos entre mis mujeres y mis deberes y por suerte ya Bella dormía completo por lo que mis noches eran de Victoria, si no era necesario salir a ninguna misión.
Uno de los grandes beneficios extras de la llegada de Bella fue que Vicky olvido por completo sus intensiones de unirse a la guardia y acepto de buena gana quedarse en casa cuando yo debía ausentarme, aunque no le gustaba mucho que las ausencias fueran largas.
Eso me había dado tiempo para dedicarme a rastrear a su creador manteniéndola a salvo en casa.
Habíamos seguido unas cuantas pistas y no faltaba mucho para que diéramos con el si seguía con la estrategia de crear neófitos para que lo llevaran a Victoria.
Realmente quería recuperarla y estaba creando su ejército particular para lograrlo, aún no estaba totalmente seguro pero comenzaba a sospechar que ella era ahora una Vulturi, al parecer ciertos rumores sobre su actual ubicación habían llegado a sus oídos.
Sin importar quien encontrase a quien primero me encargaría de acabar con él con mis propias manos, ni él ni nadie rompería mi pequeña familia y mucho menos me alejaría de mi Victoria.
-      Debe ser un excelente rastreador – aseguraba Demetri con conocimiento de causa – se ha encargado de cubrir su rastro eficientemente –
-      ¿Crees que podamos dar con él? – pregunte tratando de no sonar demasiado desesperado, si Demetri no podía rastrearlo tenia por seguro que nadie podría, era el mejor rastreador que había conocido en mi no vida.
-      Este desgraciado se me ha convertido en un dolor de cabeza – estaba frustrado y molesto – puedes estar seguro de que lo encontraremos no importa cuánto nos lleve –
Tanto el creador de Victoria como yo contábamos con tiempo ilimitado para planear la estrategia a seguir, el se tomaría su tiempo para acercarse a nosotros esperando tomarnos por sorpresa, yo me mantendría en guardia para recibirlo como se merece llegado el momento.
Los ataques de neófitos cesaron o al menos disminuyeron significativamente. Eso solo podía significar dos cosas, se había dado por vencido y dejado de crear vampiros nuevos o logró dominar de manera efectiva a los que ya tenía.
Estaba seguro que la segunda opción era la más viable e indudablemente la más peligrosa, un ejército de neófitos bien controlado seria una fuerza bastante difícil de controlar, aunque no imposible.
Con el pasar del tiempo le habíamos pisado los talones en varias ocasiones pero al final lograba burlarnos por poco, aunque logramos diezmar bastante sus filas en los enfrentamientos que cubrían sus huidas lo que nos dejo con marcada ventaja.
Todo se estaba convirtiendo en un círculo vicioso interminable que solo nos daba más trabajo a nivel de la guardia y más desastres que limpiar en las ciudades aledañas.
Los cambios en la fortaleza debido a la presencia de Bella eran cada día más notorios, Atenodora pasaba horas junto con Victoria y la niña, se habían convertido en grandes amigas, e incluso Sulpicia se paseaba por nuestras habitaciones ocasionalmente.   
Mi padre era la viva representación de un abuelo humano, consentía a Bella incluso más que a mí, que era bastante decir.
Aprendió a navegar en internet, yo llevaba años insistiéndolo y nunca había mostrado interés, solo para poder ordenar juguetes y cuanta cosa encontrara para la habitación de su adorada nieta.
Las complicaciones comenzaron cuando Bella dio sus primeros pasos, la pequeña siempre terminaba por darse contra el suelo y los rasguños estaban a la orden del día.
Sangre + vampiros + pequeña indefensa = peligro inminente.
Victoria opto por vestirla cubriendo cada centímetro de piel para evitar que volviese a ocurrir algún incidente peligroso.
Bella recorría la fortaleza a placer en cuanto camino lo suficientemente bien e incluso dio sus primeras carreras.
El único que no cambiaba su actitud con respecto a la pequeña y sin duda alguna no tenía intenciones de hacerlo era Cayo.
Aquella mañana Bella jugaba a que la corretearan, era su juego favorito desde que era capaz de correr, por llamarlo de alguna forma.
Trataba de mantenerme siempre cerca de ella para evitar que cayera.
-      Edward, ¿asistirás a la práctica de esta tarde? – pregunto Félix al verme pasar, me distraje un par de segundos lo que fue suficiente para que sucediera lo inevitable.
Bella no había dejado de correr por la interrupción, para ella el juego continuaba. Por supuesto no paso mucho para que se le enredaran los piecitos uno con otro y trastabillara perdiendo el equilibrio.
Me quede de una pieza al ver la escena que se desarrollaba frente a mis ojos.
Bella intentaba no caerse y estiro las manitas para sostenerse de lo primero que encontró en su camino, la mano de Cayo que caminaba delante de ella dándole la espalda.
Se aferro con fuerza y Cayo se detuvo en seco bajando su furiosa mirada hacia mi pequeña que le devolvió una mirada curiosa antes de brindarle su más esplendorosa sonrisa.
Como cosa rara me toca disculparme, pero estoy fuera de la ciudad en una reunión de trabajo y no tenia internet el día de ayer para actualizar.
Apenas tuve este rato libre termine y publique el capi, si tiene errores discúlpenme no lo revise muy bien.
L@s quiero muchísimo.


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7 comentarios:

Sara Cullen dijo...

wiii primera jajaj el capi genial!! aun no veo la pareja de victoria y edward la vdd... se me hace muy raro y aun mas ver a bella como una hija para el... pero weno siguela pq la historia es interesanteee :D besitos y sweet bites!!

Mer dijo...

Gracias mi Gaby.
Del saber decir embajadora fueres y mi reina de corazones por siempre eres. Besotes miles

NaNaCullen NTLS* dijo...

Wiiiiii
aqui estoy fielmenteee mi gaby
tkm lindaa
cuidateee nos leemos!
P.D.: Me encantooo!!

Anónimo dijo...

jajajajajajajajajaja
jajajajajajajajajaja
jajajajajajajajajaja
no puedo dejar de reirme
HERMANIII el capi esta
G E N I A L ! ! !
jajajaja me imagino la cara de
Edward cambiando pañales con
sustancia solida jajajajaja
muy muy muy muy muy BUENO hermani
te quiero , besos :P


.....* Gaby Cullen Black *.....

Ash Cullen dijo...

wow!!
estuvo bellisimo el cap Gaby..
yo tambien me mori de la risa al imaginarme a Edward cambiando pañales....
esta historia si que promete..
no te disculpes por estar ocupada mi Gaby, tod@s tenemos trabajo y weno.. no hay que dejarlo...

Mas bien te damos gracias a ti porque a pesar de todos tus problemas siempre nos estas dando esta heroina pura que es tu escritura.

Besotes y jacobs....*

natalia de uruguay dijo...

jajaja... me encanto cuando la esposa de cayo le ordeno que bella se quede esa parte es divertida
espero ansiosa el prusino capi chao
besitos de nati ;)
uruguay

LUNA dijo...

te cuento que acabo de subir el primer capitulo de mi fanfics deseo y venganza. espero tu comentario. besos