Free Cursors Sondra Twilight Fanfics: Principe Vulturi - Cap V

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Principe Vulturi - Cap V


Capítulo V: Conociéndola.

La noche paso prácticamente en absoluto silencio y no salimos de la habitación en un par días.
No tuvimos necesidad pedíamos servicio al cuarto, por así decirlo.
Solo podía escuchar sus pasos por la habitación y claro está sus pensamientos.
Yo la miraba moverse de aquí y de allá.
Ella veía televisión, escuchaba música, ojeaba los libros y de vez en cuando me preguntaba alguna cosa con respecto a nuestra naturaleza, se distraía con cualquier cosa parecía una niña pequeña que ve el mundo por primera vez, me tenia totalmente fascinado.
En un par de ocasiones estuve a punto de saltarle encima, no parecía hacerlo de manera intencional pero adoptaba poses que acabarían con el autocontrol del más fuerte.
Una de esas ocasiones se había acostado boca abajo en el piso leyendo un libro sobre sortilegios antiguos que yo ni siquiera recordaba tener. Jugueteaba levantando las piernas por turnos mientras tarareaba una tonada que no conocía.
Ese vaivén me tenía hipnotizado, sus cremosas piernas se dejaban ver por encima de las rodillas y la tela del improvisado vestido parecía querer burlarse de mí al llegar justo al límite entre el final de sus piernas y el principio del paraíso y negarse a moverse un poco más.
Me perdí entre mis pensamientos imaginando los tesoros escondidos que me esperarían con tan solo apartar esos escasos centímetros de tela.
-      ¿Edward? – la escuche preguntar para caer en cuenta de que me miraba divertida - ¿Te sucede algo? – ella quería que se lo dijera, notaba que la deseaba pero quería jugar conmigo, le gustaba el poder que le parecía ejercía en mí, no de mala manera solo se sentía sexy y deseada por primera vez.
Había escuchado en sus pensamientos la interrogante sobre los míos en ese momento pero los había pasado por alto, estaba demasiado perdido en los placeres que mi imaginación desplegaba ante mí para ponerle atención.
Me recosté en suelo junto a ella, si quería que todo entre nosotros fuese bien debía comenzar por confesarme.
-      Hay algo que debo decirte Victoria, me avergüenza un poco pero será mejor que lo sepas por mi y no que te enteres por alguien más– anuncie con la mirada fija en el techo de la habitación.
-      Te escucho – respondió, colocando su cara por encima de la mía para mirarme a los ojos, solo buscaba tentarme, disfrutaba mucho su recién adquirida autoconfianza.
Me costó un poco recobrar el hilo de mis pensamientos al tenerla tan cerca, besarla habría sido tan fácil pero no quería arruinar las cosas.
-      Debes saber que algunos vampiros tienen dones especiales – comencé.
-      ¿Tengo más poderes? – pregunto maravillada.
-      Aún no lo sé -  respondí, yo mismo no me había hecho esa pregunta en particular, ya nos encargaríamos de averiguar eso en otro momento – solo intento explicarte lo que yo soy capaz de hacer, puedo leer tu mente Victoria, se lo que estas pensando en este momento, se lo que piensas siempre – espere la bofetada, debía sentirse insultada pero por el contrario puso la mente en blanco para luego recordar todos los pensamientos indecorosos que había tenido conmigo.
Trate de no sonreír y por poco pude evitarlo, de haber podido sonrojarse en este momento estaría no roja sino mas bien morada.
-      Debes pensar que soy una calenturienta – susurro ocultando su rostro de mí –
-      Solo he podido pensar en lo hermosa que eres Vicky – eso se me salió pero le gusto, sus padres solían llamarle así, al recordarlos entristeció, el culpable de su transformación les había matado – lo siento pequeña, no quise recordarte nada desagradable – me disculpe.
-      ¿Por qué no me mato a mí también? – Me pregunto realmente afectada - ¿Por qué me dejo con aquel ardor quemándome por dentro y no acabo con mi vida de una vez? – si los vampiros pudiesen llorar en ese momento ella sería un mar de lagrimas.
-      No lo sé – mentí, bueno a medias, estaba convencido que la había deseado como compañera y la dejo solo para volver por ella cuando la transformación hubiese terminado.
Menuda sorpresa debe haberse llevado al no encontrarla y si se le ocurría venir por ella se encontraría con una mayor.
Necesitaba consuelo y pretendía encontrarlo en mí.
Sentí como tomaba mi mano entrelazando sus dedos con los míos, pensando que sería de nosotros y preguntándose qué significaba ella para mí.
Me miro en espera de una respuesta ahora que estaba consciente de que sabía lo  que pensaba.
-      Sinceramente no tengo idea - le respondí – creo que debemos dejar que las cosas fluyan y no forzar nada – me quede en silencio buscando una manera de responder a su segunda pregunta -  eres importante para mi Vicky de eso estoy seguro, quiero conocerte y compartir cuanto pueda contigo, decirte si serás o no mi compañera es algo que ni yo mismo sé, me parece que debemos darnos tiempo para saber qué pasará – divagaba.
Cumplió una de las fantasías que había imaginado tantas veces, ahora que sabía que yo conocía todo lo que había pensado sobre mí, para que andarse con rodeos, enredo los dedos de su mano libre entre mis cabellos acariciándolos una y otra vez.
-      Se siente mucho mejor de lo que imaginaba – afirmó mientras me sonreía.
Lleve mi mano libre también a su cabello acariciándolo al mismo tiempo que la piel de su espalda que no cubría su vestido, otro diseño exclusivo Edward Vulturi, se estremecía tras cada roce y comenzó a trazar pequeños círculos con el pulgar en la palma de mi mano, con movimientos suaves y precisos se libero de mi agarre y fue extendiendo sus caricias por mis brazos, mis hombros, el cuello y mi rostro, sus manos iban y venían rozando de manera tentadora sobre y por debajo de mi playera regresando a mi rostro.
Al posar sus dedos sobre mis labios no controle el impulso y los bese, los lamí y chupe llevándolos por completo a mi boca.
Comenzó a guiarme hacia ella con sus dedos en mi boca, acercando mis labios a los suyos antes de retirar los dedos y liberar su dulce y tibio aliento sobre mi cara al entreabrir su boca a centímetros de la mía, me llene de su aroma con una respiración profunda, quería probar mi autocontrol o más bien su poder de seducción y la verdad estaba por quedar realmente satisfecha de su capacidad ya que estaba por olvidarme de todo y hacerla mía en ese mismo instante.
Apenas toque sus labios con los míos para luego acariciarlos con mi lengua, quería que me apoderara de su boca y yo jugaba con su aguante.
-      Este concepto de no forzar nada es nuevo para mí – bromee sobre sus labios dándole la oportunidad de reflexionar sobre lo que estábamos a punto de hacer.
-      ¿No quieres? – preguntó compungida alejándose de mí.
-      Eso ni lo pienses – le reprimí tomándola por los hombros para acercarla de nuevo a mi pecho y abrazarla – solo quisiera que hicieras esto por las razones correctas y no solo por encontrar consuelo – bese su cabello tiernamente, definitivamente esta niña me estaba ablandando más cada momento que pasaba a su lado.
Cuando logramos tranquilizarnos por completo decidimos que lo mejor sería conocernos lo mejor posible.
Me hablo sobre su infancia y lo mucho que le gustaban las galletas de avena que preparaba su mamá, lo reciente de su transformación le permitía aún recordarlo aunque algo borroso.
Nos habíamos contado todo el uno del otro, ahora ella conocía todo de mí hasta mi más oscuro secreto. Hubo momentos en los que pensé que se alejaría de mí para siempre al saber todo lo que había sido capaz de hacer pero siempre intentaba comprenderme al recordar cómo había acabado con la vida de sus primeras víctimas.
Por primera vez sentía que había algo mal en mi manera de vivir hasta ese momento, antes de conocerla a ella.
Supe con exactitud el momento en que me enamoré perdidamente de ella o más bien el momento en que quise aceptarlo, la amaba y ella me correspondía.
-      ¿Qué te parece este vestido? – le pregunté alzando un modelito de tela suave y bastante fresco, era nuestra primera salida a un centro comercial en Florencia, ya era capaz de controlar sus instintos lo suficiente para estar entre la gente sin dañar a nadie.
Su instinto de supervivencia era algo impresionante, en cuanto entendió lo que arriesgaba si perdía el control no le costó nada aprender a controlar su sed. Esta mujer era increíble.
-      ¿Tienes algo contra los vaqueros y zapatos deportivos? – el sarcasmo en su pregunta rayaba en la desesperación – nunca había utilizado tantos vestidos en mi vida y es lo único que he usado desde que vivo contigo – me sonrió.
Mis aposentos eran algo así como un pequeño departamento, con varias habitaciones más pequeñas de las cuales solo utilizaba el estudio. Hacía años que mi padre había mandado a que acondicionasen una de las recamaras con todas las comodidades propias de una habitación que compartiría con mi pareja, siempre estuvo seguro de que le encontraría tarde o temprano.
Hacia un par de noches que la utilizábamos y como es claro no para dormir pero nos recostábamos en la cama a conversar o simplemente mirarnos.
Aún no habíamos pasado de los besos aunque las caricias cada vez eran más ardientes y mi autocontrol estaba a punto de convertirse solo en auto y olvidarse del control.
Jamás había logrado ser tan paciente, si quería algo ya era mío por las buenas o por las malas sin importar nada y con ella todo era tan diferente, yo era diferente.
Solo podía pensar en hacerla feliz, mi padre disfrutaba tanto el burlarse de mí, “donde habrá quedado el principito malcriado” repetía cuando me veía mirarla como idiota, que era muy frecuentemente.
De pronto me di cuenta de que algo se traía Victoria entre manos, estaba pensando en… ¿vikingos y en una canción en chino?
Pensaba en cualquier ridiculez para no dejar que sus verdaderas intenciones quedaran al descubierto.
-      ¿Qué tramas Vicky? – le susurré al oído pegándome a su espalda, hasta ese inocente roce lograba encenderme de una manera descontrolada.
Perdió la concentración y algunas imágenes bastante comprometedoras se dejaron ver antes de que volviese a ver solo letras chinas.
-      Quisiera un poco de privacidad Edward – se volvió entre mis brazos y rodeo mi cuello con los suyos - es bastante difícil sorprender a alguien que te espía todo el tiempo o peor aun que escudriña cada rincón de tu mente – susurro para que nadie pudiese escucharla.
-      Está bien tu ganas, como siempre – puse los ojos en blanco – iré a la tienda de electrónica, Aro enloquecerá con un Ipod que vi en la tele – la besé rápidamente y la deje sola para que pudiese hacer lo que quisiera, confiaba plenamente en ella.
Compre varias cosas y luego fui a una tienda deportiva, prometí a Félix y a Demetri comprar algunas cosas para pasar el rato en los jardines.
Cuando me encontré de nuevo con Victoria seguía tratando de ocultar sus pensamientos.
-      Estamos de lo mas asiáticos hoy – bromeé al ver que pensaba en recetas de sushi.
-      Cualquier cosa es válida si puedo evitar que sepas lo que pienso – me sonrió pícaramente. 
Al llegar a la fortaleza la deje irse sola a las habitaciones mientras le llevaba a mi padre lo que le había traído, como disfrutaba yo esos momentos, parecía un niño cuando curioseaba las funciones del Ipod, me agradeció todo mil veces y lo deje disfrutando de la música que acababa de enseñarle como subir a su nuevo dispositivo.
Imaginan a un vampiro de cientos de años jugando con expresión de un niño el día de navidad, yo no tenía que imaginarlo era algo que acababa de ver con mis propios ojos, me carcajee.
Me detuve en seco al abrir la puerta de nuestra habitación contemplando confundido la ropa que traía puesta Victoria en el piso, un zapato, el otro, el pantalón, la playera… un rastro de migajas, eso era y me guiaba directo a la puerta de la recamara matrimonial.
Casi se me salen los ojos al abrir la puerta y encontrarme con una Victoria a la que mi imaginación no le había hecho nada de justicia, esperándome recostada en la cama.
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Jijiji soy mala.
Hola mis Amores, aquí  les dejo su dosis de Príncipe Vulturi, en especial a ti mi adorada Mer se que te hice padecer esta semana sin tu reglamentaria dosificación, espero no volverte a hacer sufrir.
Bueno ya llegamos al tan esperado Lemmon y la semana que viene lo tendrán, espero que cubra sus expectativas y les aviso que ya mismo empiezo a trabajar en él.
L@s adoro.




5 comentarios:

Mer dijo...

Gracias mi Gaby pero UF! ahora si que necesito de todo mi autocontrol para esperar a mi nueva dosis ja,ja,ja.
Tan sólo decir que el cielo se abrió dando paso al sol que brilló y que del sentir tú eres mi "reina del amor"

Dalis dijo...

haaaaaaaaa que final dios me matas esta buenisimo. Me moria por leer sufri una enorme angustia la semana pasada cuandp no pusiste capi. Aunq pense q era por el cimple de Koko y todo me dio la razon. Ahora si me siento ansiosa por el proximo capi me saldran canas por el estres. hay dios cauntas ganas tengo de leer el proximo. Bueno cambiando el tema Nubis me dijo q hablaste con ella que bueno pues tenemos bastantes fics en el blog si no te molesta pasa y lee me gustaria saber q opinas besos y mucha luz de luna para que sigas escribiendo tan genial como lo haces

AMY CULLEN dijo...

por dios me estas matando con esta historia, es fantastica , solo que me gustaria que la publicaras mas veces a la semana

NaNaCullen NTLS* dijo...

Mi hermosa gabyyyyyy (babas) ja ja ja no solo a mer la dejas sin su dosis.. recuerda que estuve un dia entero leyendo de tii! ja ja
me encanto ya me dejas con la intriga ;) espero te pases a leerme un dia de estos!!
AY por cierto my gaby yo qiero una imagen deesas que tienen tu joy koko adri y naty! me encaanta! tu lobo con las patas y tu nombre esta genial.. a demas sin fondo! por fisss haganme unaaa shiii?? yono se hacer imagenes sin fondoo! besosss se te quiere mucho linda (K)!

Anónimo dijo...

waaaaaa
Hermani!!!
me gusto muchoooo!!!!
jajaja me encanto lo de auto-control
waaaaaa ya quiero el otro capi
porfis
porfis
besos!!!

.....* Gaby Cullen Black *.....