Free Cursors Sondra Twilight Fanfics: EL OTRO LADO DE LA LUNA - CAPITULO X

lunes, 18 de enero de 2010

EL OTRO LADO DE LA LUNA - CAPITULO X



 
Capítulo X: Explicaciones bien merecidas.

-          Isabella Swan –

-          Isabella – susurró Edward desde el sofá aún desorientado, me arrodille frente a él temerosa de sus reacciones - ¿qué ha pasado? ¿los lobos? ¿estás bien? ¿por qué querían atacarnos? - me miraba confundido y angustiado, temía por mi y por él - ¿Qué les hicimos? ¿qué cosa eres? – un inconfundible terror lleno su mirada.
El dolor me embargo, yo sabía que esto pasaría y que él me odiaría al comprender que yo era un monstruo, quise alejarme de él para no asustarlo más. De pronto me tomo por la mano halándome hacia él y envolviéndome con sus brazos.
-          No me importa lo que seas – me aseguró, haciéndome sentir increíblemente feliz – solo me importa lo mucho que te quiero y te necesito a mi lado -
Caí de nuevo de rodillas frente a él para poder corresponder a su abrazo.
-          Yo también te quiero Edward – al fin podríamos estar juntos, sin engaños, sin mentiras – ya no habrá más secretos entre nosotros – prometí.
Nos quedamos así un buen rato, en silencio, tocándonos, sintiéndonos.
El carraspear de una garganta nos recordó que no estábamos solos.
-          Supongo que debes tener hambre – le dijo Emmett conteniendo las risas y levantando el teléfono - ¿peperoni? – Edward asintió algo incomodo.
-          ¿Te sientes bien? – pregunte mientras Emmett pedía una pizza gigante con todo, no se para que tanto si Edward era el único en comer – aun estas algo pálido –
-          Estoy bien, solo algo mareado por levantarme tan de prisa – respondió apenado.
En cuanto colgó el teléfono Emmett salió del salón dejándonos solos, me senté en el piso junto al sofá, Edward me miraba entre curioso y asombrado.
Me tomo de la mano para que me sentara junto a él en el sofá, me acerque y lo bese en la mejilla aun temerosa de que me rechazara en cualquier momento, al comenzar a alejarme tomo mi rostro entre sus manos y me beso en los labios dulce y lentamente, parecía querer dejar claro que confiaba absolutamente en mi.
Cuando por fin nos separamos por su falta de aire, lo hale para que recostara su cabeza en mis piernas acariciando su cabello para ayudarlo a relajarse un poco.
-          Te sentaría bien descansar un poco más mientras llega la pizza -   
Nos quedamos en silencio por largo rato solo mirándonos, yo continuaba acariciando su cabello y él deslizaba los dedos por la piel de mi brazo que descansaba sobre su pecho.
-          La pizza esta aquí – grito Emmett procurando hacer el mayor ruido posible antes de entrar al salón. Segundos después escuche el intercomunicador.
Luego de un par de minutos regreso balanceando la pizza en una mano cual diestro mesero y la coloco en la mesita de la sala frente a Edward que ya se había sentado a esperarlo ansioso.
-          Vaya que tenías hambre – acoto Emmett mirándolo comer. Pude notar un dejo a añoranza en la mirada.
-          Uff, si – le contesto aun masticando - ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? – pregunto intentando ver a través de las ventanas.
-          Apenas un par de horas – le asegure apenada – siento tanto que tuvieses que enterarte así de todo, hubiese preferido que fuese diferente – o mejor que nunca te enteraras, pensé solo para mí.
Se comió prácticamente toda la pizza apenas dejo las orillas de algunos slice.
Emmett no dejo de mirarlo mientras en su rostro se pintaban infinidad de emociones que iban desde la curiosidad a la tristeza.
-          Vamos a mi habitación – le dije tomándolo de la mano para ayudarlo a ponerse de pie una vez que Emmett recogió los restos de comida.
Al entrar a mi habitación escuche como se aceleraba el pulso de Edward, el corazón le latía incontrolable y no pude evitar sonreír, me fascinaba el efecto que producía en él, tanto que por un momento olvide todo lo que acababa de suceder y me gire para quedar de frente a él.
Pase mis dedos por su hermoso cabello cobrizo y lo acaricie disfrutando de su suavidad, del calor de su cuerpo, de su aroma y del fluir de su sangre en sus venas tentando mi garganta.
Se dejo llevar por el momento rodeando mi cintura con sus brazos y estrechándome contra su cuerpo olvidando también todo fuera de nuestro abrazo.
No pensé que fuese posible que se entregara a mis brazos con tanta confianza después de lo que había sucedido pero parecía importarle poco si podía aplastarlo en un instante o lanzarlo contra una pared sin mayor esfuerzo.
Solo buscaba mis labios con la misma desesperación que yo los suyos, me perdí entre sus besos luchando por posponer lo inevitable, las explicaciones que Edward se merecía.
Mientras más tiempo pasaba junto a él, mas fácil me era controlar la necesidad de su sangre y aunque sentía como se me quemaba la garganta por la sed, de algo estaba muy segura, no soportaría un segundo sin escuchar el latido de su corazón acelerarse en mi presencia y extrañaría infinitamente el calor de su piel y el sonrojar de sus mejillas si le arrancara la vida solo por saciar mi instinto asesino.  
Cuando le hizo falta el aire y busco respirar me aleje de él lo suficiente para recobrar el control de la situación, debíamos aclarar todo y cuanto antes mejor.
-          Edward debemos hablar – le dije cuando busco besarme de nuevo.
-          Lo sé y no quiero – fue su única respuesta – no quiero saber nada, no me importa – decía contra mis labios sin querer separarse de ellos.
-          Debe importarte Edward – le asegure algo alterada, volví a separarme alejándolo lo suficiente para mirarlo a los ojos con seriedad – debemos aclarar todo ahora mismo –
-          ¿Estás enojada? – preguntó de forma graciosa y con un gesto tal dulce en el rostro que no pude evitar perder la seriedad y comenzar a reírme.
-          No, no estoy enojada tonto – me miraba risueño – solo pienso que lo mejor es que sepas la verdad antes de que suceda nada más entre nosotros – baje la mirada evitando que notara el terror que me producía pensar en su rechazo.
-          Lo que dije hace rato fue en serio – levanto mi rostro para que pudiera mirarle a los ojos – no me importa que o quien seas, no pienso alejarme de ti por ninguna razón – me beso suavemente y luego se sentó en la orilla de la cama – pero si quieres que hablemos entonces comencemos – volvió a sonreírme y golpeo la cama con la palma de la mano para que me uniera a él.
Nos quedamos en silencio unos segundos, solo mirándonos hasta que no pudo soportarlo más.
-          ¿Vas a decirme algo o ya te arrepentiste? – pregunto en voz bajísima.
-          ¿Hay algo que quieras saber? – le respondí igual de bajo.
-          Ni idea de por dónde empezar -  se rascaba la cabeza como si con eso lograra hacer salir las ideas.
-          Creo que lo ideal sería por el principio – le asegure sonriendo.
Al verlo asentir inspire fuertemente, costumbre marcadamente humana que siempre utilizaba antes de comenzar con algo tan difícil de contar como lo que hablaríamos hoy.
Me miro fijamente sin decir nada más solo esperando.
-          Creo que pasare por alto las fechas solo por ahora, no sé si serás capaz de soportar otra impresión tan fuerte – deje escapar una risita y él ladeo la cabeza mirándome intrigado pero se mantuvo en silencio – mi padre, quiero decir el biológico, murió cuando yo era apenas un bebé, dejando a mi madre Renee que apenas había cumplido dieciocho años las mujeres solían casarse muy jóvenes en la Inglaterra de aquella época, sola conmigo y llena de deudas, ella nunca sospecho de los hábitos de jugador empedernido de su esposo. Phil, es decir mi padre, era de una familia de alcurnia muy adinerada, nadie se imaginaba lo que escondía y para cuando se supo mi madre descubrió que estábamos prácticamente en la ruina. En aquellos tiempos eran pocos los trabajos que podía realizar una mujer. Costurera, ama de llaves o mucama y, en el peor de los casos, prostituta. Mi madre no era precisamente una mujer muy capacitada en ningún área, era lo usual entre las chicas de sociedad de la época dedicarse a su familia – la expresión de Edward fue cambiando como si imaginara todas y cada una de las imágenes de mi historia – pronto el poquísimo dinero del que disponíamos se termino y estábamos a punto de perder la casa cuando el hermano mayor, mucho mayor permíteme aclarar, de mi padre vino al rescate. Se encargo de la mayoría de las deudas y de los gastos de la casa. Claro está, nadie es tan bueno y al poco tiempo estaba intentando pasarle factura a mi madre por los favores recibidos y cuando esta se negó a pagarle en la cama como él se lo exigía terminamos de patitas en la calle sin ninguna contemplación y apenas con lo puesto – por supuesto que yo no podía recordar nada de todo aquello pero si recordaba vagamente a mamá cuando me relato aquella triste historia – mamá trabajo de mucama en las residencias de varias de sus antiguas amistades, que ironía ¿no? pero eso nos permitía tener un techo y comida -
Edward seguía contemplándome en silencio y con expresión condescendiente mientras yo continuaba con mi relato.
-          Así pasaron un par de años hasta que una noche, cuando mamá regresaba de hacer los mandados para su señora conmigo en brazos, conoció a Charles Swan en la calle. Por supuesto no sabía lo que él era, ni sospecharlo siquiera – las facciones de Edward se tensaron al hacer referencia a la, para él, desconocida naturaleza de Charlie y mi familia adoptiva, continúe con mi relato pasándolo por alto - Al poco tiempo le ofreció un puesto como ama de llaves en su casa, mejor paga y menos trabajo duro fueron ofrecimientos imposibles de rechazar para mamá y en menos de una semana nos mudamos a nuestro nuevo hogar. Con el tiempo Renee comenzó a notar que algo anormal sucedía con Charlie. Yo tenía cinco años más o menos cuando Charlie le confesó a mi madre toda la verdad. Al principio estaba confundida y bastante atemorizada pero la bondad de Charlie le había robado el corazón prácticamente desde que piso su casa y no paso mucho para que se olvidara de todo –
Hice una pausa esperando alguna pregunta por parte de Edward pero él se mantuvo en silencio y me hizo un gesto con la mano para  que continuara.
-          Fue una época muy feliz en nuestras vidas, éramos una familia, Charlie y mi madre estaban locamente enamorados el uno del otro pero ninguno era capaz de admitirlo, verlos era divertidísimo. Cuando cumplí más o menos diez años tuvimos    que mudarnos, los años pasaban y los cambios se notaban en mi madre pero no en Charlie. El no envejecía y todos a nuestro alrededor comenzaban a notar algo extraño, incluso yo. Charlie intento explicarme lo que era sin asustarme y honestamente para mi nadie tan bueno como mi padre adoptivo podía ser una mala persona y mucho menos el monstruo que el aseguraba ser, así que me lo tome demasiado bien para una niña de mi edad. Todo siguió como antes en nuestra nueva casa en Madrid, ya teníamos alrededor de cinco años en el vecindario y una tarde que regresaba a casa de mis lecciones de piano, comenzó a llover a cantaros, tome un atajo para llegar a lo antes posible. Mi madre me lo había dicho mil veces “nunca pases por los callejones si te encuentras sola” pero congelándome hasta los huesos por mis ropas empapadas no recordé sus recomendaciones solo corría lo más rápido que podía para llegar a casa – aquellos recuerdos me hicieron arder los ojos y si pudiera lloraría sin control – fue uno de los peores momentos de toda mi vida y a pesar de eso me dejo el mejor de los regalos.
-          Si no quieres contármelo no me importara – Edward debe haber leído el dolor en mi rostro pero me miraba confuso por mis últimas palabras y era algo fácil de comprender – de veras Bella – me aseguro.
-          Quiero que lo sepas todo – volví a tomar aire como si lo necesitara desesperadamente y continúe – cuando iba más o menos a la mitad de aquel callejón apenas lograba ver algo delante de mí, me sentí atemorizada sin saber el porqué. Estaba a menos de un metro de ellos cuando los ví, cinco o seis hombres tan empapados como yo venían caminando hacía mi, ellos tampoco parecían haberme visto hasta ese momento – sentí un escalofrió recorrer mi espalda, era increíble que sus caras fueran el único recuerdo nítido que tenia de mi vida humana, esos bastardos.
Edward me abrazo con fuerza, seguramente imaginaba lo peor y no se equivocaba por mucho. En cuanto recupere la compostura retome donde había quedado.
-          Me detuve en seco con la mirada fija en el que tenía más cerca mientras todas sus miradas se detenían en mi, recuerdo claramente las primeras palabras que alguno de ellos pronunció “pero vaya vaya si mira lo que nos trajo la tormenta” me miraba con hambre, como si fuese un filete servido en el plato de un perro hambriento. Se me acercaba lentamente y yo daba pasos vacilantes en dirección contraria, mi respiración se aceleraba y me olvide por completo de la humedad y el frio, estaba aterrada y mi único impulso fue echar a correr lejos de allí pero no fui lo suficientemente rápida. La mano de uno de ellos me tomo por el brazo girándome en el mismo movimiento para quedar de frente a él -
-          Por favor Bella no quiero conocer los detalles, quisiera arrancarle la cabeza a cualquiera que fuese capaz de hacerte daño – me abrazo de nuevo y el tamborileo del corazón en su pecho me tranquilizo como una nana a una niña pequeña.
-          Permíteme continuar Edward, lo necesito – le pedí alzando el rostro para poder mirarle y el asintió adolorido – no ahondare en los detalles sobre donde o como me tocaron pero si te diré que mi vestido termino hecho añicos y gracias a un ángel a quien hoy llamo primo no lograron todo lo que pretendían –me mira aun más extrañado – no sé de donde salió Emmett pero los ataco con todas sus fuerzas dándome el tiempo suficiente para escapar tan rápido como pude para llegar a casa y gracias a Dios Charlie estaba entrando. Se puso furioso al verme pues el también imagino lo peor. Trato de detenerme para que le explicara lo que sucedía pero no teníamos tiempo que perder, debíamos ayudar a Emmett. Lo encontramos apenas con vida y yo lloraba desesperada pidiéndole a Charlie que le salvase, gracias a él esos bastardos no acabaron con mi vida -
Edward acariciaba mi rostro como si limpiara mis lágrimas inexistentes y yo tome su otra mano y bese su palma, cada uno de sus dedos con devoción. Su aroma de alguna manera me drogaba y casi me olvido de lo que hablábamos dejándome llevar por un instinto más básico y cien por ciento animal.     
El repicar del celular en su bolsillo nos trajo a ambos de regreso.
-          Es mi madre – me dijo al ver el identificador de llamadas. Se nos había pasado el tiempo por completo, ya casi era medianoche como pude olvidar que debía llevarlo a casa.
Hablo con ella unos minutos y regreso a mi lado, debía regresar de inmediato o se ganaría un castigo.
-          Te llevare a casa y terminare de contarte esta parte en el camino –
-          Me parece excelente – respondió ofreciéndome su mano para ayudarme a ponerme de pie.
Una vez en camino me continúe.
-          Una vez en casa Charlie me aseguro que no había mucho que pudiéramos hacer por él, estaba demasiado lastimado y solo podíamos esperar lo peor. Yo no lo aceptaba, el no se merecía morir por culpa de aquellos animales, no me lo perdonaría. Y entonces se lo pedí, que lo transformara que hiciera lo necesario pero que no lo dejara morir. Así lo hizo –
Me quede en silencio esperando alguna pregunta o comentario de parte de Edward que se quedo pensativo. De pronto tomo aire y al fin hizo una pregunta o mejor dicho la pregunta.
-          ¿Isabella que eres? O más bien ¿Qué son tú y tu familia? – no me miraba, le apenaba hacer aquella pregunta y tenía los ojos fijos en el suelo.
Detuve el auto y le coloque una mano en el hombro para confortarlo un poco antes de responderle.
-          Vampiros – susurré.


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Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya... me parece escuchar las voces de algunas de ustedes al ver el capi.


Aqui lo tienen por favor disculpenme de nuevo y disfrutenlo.

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8 comentarios:

Princcipessa Cullen dijo...

Yuju!!!

Gaby al ver k habias actualizado literalmente mi corazón salto de la emoción, me encanta esta historia es uno de mis fics favoritos de verdad!!!

Valio la pena la espera, aunk me pregunto k pasara con Edward? y mas ahora k por lo visto sus amigos de van a oponer a su relación!!!

Estoy totalmente anciosa x saber mas!!!

Una vez mas felicidades por tu boda, por haber encontrado el amor y un complemento por k ahora ya no eres tu sino 2 personas k hacen una sola!!! Les deseo lo mejor en esta nueva etapa!!!

xOxO

kosca dijo...

hola, me encanta esta historia, bueno todas, las estoy leyendo, e leido q te as casado FELICIDADES Y Q SEAS MUY FELIZ besos y axuxones desde españa

...* Gaby Cullen Black *... dijo...

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
HERMANI me gusto mucho
el capi wiiiii
Emmett es mi Heroe!!!
wiiiiii
aaaaaaaaaaaa
ya quiero saver que mas paso
Daaa como si no supiera lo que le
paso a mi lindo Emmett
jajajaja
wiiiiiiiii
wiiiiiiii

wiii ya no tengo que poner mi
nombre al ultimo
wiiiii
jajajajaja
HERMANI TE QUIERO

BESOS

Anónimo dijo...

HOLA..... COMO ESTAS?....ALELUYA ALFIN !!! JAJAJA CASI ME MUERO ESPERANDO EL CAPI JAJAJA....PERO APESAR DE TODA LA ES PERA VALIO LA PENA ES PERAR TANTO!!!,
EL CAPI ESTUVO GENIAL ME ENCANTO!!! ES PERO LEERTE MUY PRONTO CHAUUU BESOS

Mer dijo...

Llegó al fin sí!. La espera siempre vale la pena amor. No tardes en darnos más.
La verdad, el dolor y el sentir se abren dejan paso al amor. Besotes

diana dijo...

hay hay hay pero quiero seguir leyendo porfa porfaaaaaaa estoy intrigadaaaaaaaaaa

mary dijo...

me lo acabo de leer todito esta buenisimo cuando hay capi???
me encanta ke lo pusieras al reves jaajjajaja espero capi ^^

Beth dijo...

Leyendo los anteriores comentarios me enteré de tu boda: mis felicitaciones. Ahora tendrás menos tiempo para nosotras, no? (Eh, no reprocho nada, yo haría lo mismo recién casada). me encanta esta historia y sigo leyendo las otras que me faltan a la espera de que actualices.
Besos y disfruta de la eterna luna de miel que es el matrimonio con alguien que quieres.